La vida de un Portero.
La vida de un Portero
Un portero no disfruta (casi) nunca del gol, no tendremos esa sensación indescriptible que es marcar un gol que nos dé el partido que hemos estado preparando durante una semana. A menudo la gente no nos felicitará por nuestra gran actuación, los focos serán para nuestros compañeros, para quien fue la manija del equipo, quien secó a la estrella del equipo contrario, quien luchó cada balón hacia la extenuación.
Un portero cae y se hace daño, pero se levanta. Al siguiente balón sabe que volverá el dolor, pero no importa, ese balón es nuestro. Nos duelen las caderas, nos quemamos las rodillas, nos duelen los balonazos en el cuerpo pero no tenemos miedo. Donde otros giran el cuerpo y dan la espalda, nosotros abrimos los brazos y vamos decididos a por el balón. Entrenamos solos porque nuestro trabajo es diferente, especial, único. El talento es importante para un portero, pero el trabajo lo es aún más. Necesitamos ser fuertes, persistentes, inteligentes y maduros.
¿Que por qué soy portero? Porque una vez que te has puesto los guantes y has estado en la portería, habría que estar loco para no querer volver a serlo.

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